ER Diario
12/05/2020

Paraná: El proyecto de transición política es a medida de la casta política

El intendente de Paraná, Adán Bahl, presentó un proyecto de ordenanza en el que promueve un marco normativo para garantizar una transición ordenada en la capital de la provincia. Sobre esto, escribieron lo sdirigentes del MST Nadia Burgos y Nicolás Zuttion.

Por Nadia Burgos y Nicolás Zuttion

Un virus de la casta en la reapertura del Concejo Deliberante  

La semana pasada comenzó a funcionar en nuestra ciudad, después de un período de inactividad por la pandemia del Covid – 19, el Concejo Deliberante. Como era de esperar, lejos de pensar en cómo resolver la crisis social y económica que viven los trabajadores de la capital entrerriana, se dio un encuentro entre los concejales, que desoyó los reclamos populares presentes. Los 300 contratos de planta permanente dados de baja por el Ejecutivo, la necesidad de reincorporar a les despedides, a les compas travas, y los recortes salariares no entraron en la agenda. Con pandemia o sin pandemia, normalizar la precarización ejercida por parte del Estado parece ser la tarea de los legisladores de la ciudad.

Esta nueva sesión, que duró más de 5 horas, estuvo marcada principalmente por el ingreso del proyecto enviado por Bahl al Concejo. La iniciativa del ejecutivo, pensada para trabajar de modo “transparente” la sucesión de gestiones municipales es una farsa. Su espíritu asegura la perpetuación de la lógica corporativa de los partidos tradicionales que vienen gobernando, que toman al municipio, cada 4 años, como un botín conquistado. Esta historia se repite una y otra vez. Como ejemplo, basta recordar lo que ha sucedido desde el primer mandato de Sergio Varisco en 1999 hasta llegar a la gestión actual. Sin distinción de partidos entre radicales y peronistas o, ahora, entre Cambiemos y el Frente de Todos, las réplicas por haber desfalcado al Estado, los contratos basuras, la entrega de la ciudad a la especulación inmobiliaria continúan.

Transición bipartidista, la regla del régimen

Si se estudia detenidamente el proyecto del Intendente claramente se distingue que estamos ante una propuesta antidemocrática que perpetua las lógicas de ajuste y precarización laboral. El proyecto propone, en su artículo 1, la creación de una Comisión de Transición de Gobierno. Textualmente dice “CREASE la Comisión de Transición de Gobierno, la cual estará compuesta por un máximo de diez (10) miembros, a saber: cinco (5) miembros designados por el Intendente en funciones y cinco (5) miembros designados por el Intendente electo” [1]. En síntesis, sin la voz y decisión de los ciudadanos, se piensa en una cáscara institucional que perpetua la lógica tradicional de negociación de cargos y asegura la impunidad a fuerzas relacionadas con el narcotráfico y otra que se encarga de recortar derechos laborales, sin que se pueda de verdad hacer un balance democrático de las gestiones que ha llevado a cabo.

Otra parte nodal de la potencial ordenanza, en el artículo 12, dispone “El Departamento Ejecutivo Municipal, no podrá efectuar designaciones, pases a planta permanente, ni recategorizaciones de personal de cualquier naturaleza que afecten fuentes de financiamiento presupuestarias durante el último año calendario de gestión” [2]. Un mecanismo para dar vía libre a la continuidad de los contratos basura que han sostenido las distintas gestiones. Este ataque directo hacia los trabajadores municipales va en dirección equivocada a lo que se necesita en tiempos de crisis. En contraposición a lo que propone el intendente, se necesita el pase a planta y recategorización ya. Ningún trabajador puede estar hoy sin encontrarse en planta permanente con un salario superior a la canasta familiar, la estabilidad laboral no es algo que se contrapone en una transición, es un derecho y hay que garantizarlo.

La verdadera transición es una nueva Carta Orgánica

La lógica política tiene que girar 180 grados. Desde la reforma constitucional provincial realizada en 2008 se estableció, en el artículo 231, la potestad de los municipios para esgrimir sus propias reglas institucionales, económicas, administrativas y políticas en el marco de un debate con toda la población. Para ello es necesario convocar a una elección de convencionales, electos por voto popular, para componer la asamblea que debata y redacte una nueva carta orgánica. Trabajar por una transición, es una oportunidad de instaurar mecanismos de mayor participación ciudadana y de mayor control social. Tomar medidas que avancen en una reorganización y democratización del municipio. La casta política se ha encerrado en el laberinto de sus propias prácticas y hoy sólo se cuidan las espaldas. Una asamblea constituyente sin condicionamientos, que pueda rediscutir de conjunto la vida política y económica, es un camino de participación democrática para salir de la crisis en la que nos hundieron. En una instancia así, les socialistas propondríamos un conjunto de medidas sociales y económicas a favor de les trabajadores y las mayorías populares y además que todos los funcionarios ganen como una directora de escuela y sus cargos sean revocables. No es sólo un problema de nombres, hay que cambiar de conjunto las instituciones podridas.

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